Escrito por Xabi Murua
Publicado el 14/06/2024
La creación de espacios digitales participativos en las instituciones públicas es un gran desafío, pero es fundamental para construir una democracia más participativa y efectiva. Con la llegada de internet y las redes sociales posteriormente, ha hecho que la administración pública se haya querido adaptar a ellas. Se han contratado muchos portales de participación, aplicaciones móviles e incluso metaversos, pero no se está dedicando mucha atención al “qué” y no lo suficiente al “cómo” y “por qué”?
En el siguiente apartado se desglosan tres de las claves para la creación y desarrollo de espacios digitales participativos, siempre desde el prisma de la participación institucional.
La creación de espacios digitales participativos siempre parte de la voluntad de nuestras administraciones públicas. La voluntad de colaboración e interacción con la sociedad es esencial en la construcción de una democracia más participativa y efectiva. Esta voluntad surge como un reflejo emergente de los espacios de acción y deliberación compartida, donde las personas pueden interactuar y trabajar juntas en la búsqueda de soluciones a los problemas comunes.
Cuando se crean espacios de participación ciudadana, se brinda la oportunidad para que la sociedad se involucre activamente en el proceso de toma de decisiones, permitiendo que sus voces sean escuchadas y sus necesidades sean tenidas en cuenta. La colaboración entre ciudadanos, líderes políticos y expertos en diferentes áreas puede llevar a soluciones más efectivas y justas para los problemas que enfrenta la sociedad.
La gran innovación democrática de esta década no será la aceptación de la inclusión de la ciudadana en los procesos de toma de decisión, que también, sino la voluntad de cesión del grado de implicación de la ciudadanía en los procesos participativos ciudadanos; es decir, no sólo será necesario abrir espacios de participación digital, sino diseñar metodologías con mayor implicación de la ciudadanía para convertir estos espacios en entornos reales, auténticos y de confianza para la gente.
Siguiendo las últimas líneas del anterior apartado, para poder innovar en el diseño y la construcción de nuevos espacios de participación ciudadana digital, es imprescindible interiorizar la evolución y el aumento de autoridad de los habitantes en los procesos de toma de decisión de sus municipios, entornos o territorios.
En la última década ha habido grandes avances en la involucración de la ciudadanía en la participación del municipio. Se han instalado cientos y cientos de apps, portales y otras soluciones tecnológicas que ha implicado a millones de habitantes a nivel local, autonómico e incluso nacional de nuestras instituciones públicas. Sin embargo, abrir espacios digitales de participación implica ceder confianza, compartir el poder y abrir una herramienta de deliberación a la sociedad civil.
Estaremos de acuerdo que desde las instituciones públicas quieren ganarse la confianza de la gente, acercarse a ellas y estrechar relaciones. Sin embargo, fruto del miedo y desconfianza de las instituciones hacia la ciudadanía o la oposición política de los gobiernos, el efecto que se está consiguiendo es el contrario: se abren espacios de participación pero capados, se destinan una partida presupuestaria a las propuestas ciudadanas pero menos del 0,1%, se propone decidir pero sobre temas o cuestiones no estratégicas para el Gobierno (actividades para fiestas, el nombre de una calle u otra, elegir la persona a la que se concede un premio municipal, etc). Es el denominado soft civic participation: “Queremos que decidas, pero a medias”.
Para que la ciudadanía recupere la confianza en sus instituciones, es imprescindible empezar por confiar en ella: se deben crear espacios de participación ciudadana auténticos, diseñados para tomar decisiones que importan y sobre cuestiones que la ciudadanía sufre o disfruta en su día a día.
Confiar mayor autoridad permite identificar y abordar los problemas de la comunidad: los habitantes que participan en la toma de decisiones tienen una mejor comprensión de los problemas que enfrenta su comunidad. Al permitirles tomar decisiones sobre estos problemas, es más probable que se aborden de manera efectiva y hace que aumente la eficacia de las políticas públicas. Además, confiar la autoridad hace que fomente la innovación y la sociedad civil ayude en cómo abordar los problemas de su municipio o entorno de vida.
Como tercer eje clave para implantar espacios de participación digital auténticos, y que resume a los dos anteriores, es el liderazgo y la valentía de la institución. Para que materializar la voluntad institucional y compartir autoridad con la ciudadanía hace falta mucha valentía y liderazgo, que muchas veces llega motivada por la fuerte convicción del equipo político-técnico que está detrás del nombre de la institución pública.
Como toda gran innovación social, todo parte de una sola persona que lidera el diseño, desarrollo y la transformación de nuevos modelos, en este caso, de participación. Esa persona es la que cuenta y convence al resto de las personas que le rodean y terminan por desarrollar la idea definitiva.
En este capítulo no venimos a inventar la rueda, sino a encender una pequeña llama en ti - a los trabajadores públicos - para que deis el paso a liderar un nuevo modelo de participación que harás llegar antes o después durante la actual década.
#ParticipacionCiudadana #Digital
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